¿Amor en peligro por las redes sociales?

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¿Cuántas historias de amor habrán terminado porque “”sin querer” vieron el Whatsapp o Facebook de su amorcito?

Sí, el internet es un gran avance tecnológico, pero también puede ser un maldito destruye-hogares. A estas alturas, todos hemos escuchado de alguien que “por equivocación” encontró una conversación de su pareja con alguien más y entonces “todo se derrumbó”.

En el mejor de los casos, nos contaron la historia. En el peor, nosotras mismas lo vivimos.

Ya sé, la infidelidad no es cosa que se inventó en la era de las redes sociales. Hasta mi abuela, para mantener la calma de sus hijas recién casadas, les decía: “Mi’jita, tu marido es tu marido adentro de estas cuatro paredes, afuera es un desconocido”. (¡Gracias por la tranquilidad, abuelita!) Con esto no quiero decir que la infidelidad sea exclusiva de los hombres… pero en este caso, esa es otra historia.

Para bien o para mal, el internet nos permite tener a la mano chorros de información, y también la posibilidad de mantener una comunicación constante a la hora que sea y en donde sea. Suena como una bendición, pero no siempre lo es.

¿Slovesocialon las redes el demonio encarnado y por eso hay que huir de ellas?

Todo va bien cuando las redes sociales juegan a favor de tu relación. Al principio eres la persona con la que habla, intercambian fotos de sus momentos más importantes del día, publican mensajitos en el muro del otro. Luego el furor disminuye, la relación es estable.. y de pronto, la desconfianza o curiosidad atacan. ¿No te ha pasado? Yo lo confieso, me he dejado arrastrar a ese catastrófico momento en el que, por alguna

razón, se me ha ocurrido que lo mejor es: REVISAR SU CELULAR.

Tomas la decisión y no hay vuelta atrás. El mundo puede derrumbarse o una empeñarse en derrumbarlo. Si lo “cachas” con algo contundente o una insinuación, si habla con una desconocida o no te había platicado algún plan del que te enteras; de todas maneras hallarás algo que puedas interpretar mal.

¿Qué sigue? Decirle o no decirle.

Si la duda o el enojo son incontenibles, la cosa no termina ahí, hay que enfrentar el vergonzoso momento de la confesión: “es que tu celular sonó, me asomé sin querer y entonces leí algo que no quería”; “es que dejaste tu sesión abierta y pues leí por casualidad”.

Sí, por casualidad… ¡Hay que aceptarlo! El 90% de las historias que nos inventamos para justificar que leímos algo privado son una mentira. La realidad es que teníamos miedo, se nos metieron las inseguridades y fantasmas a la cabeza y decidimos ponernos el traje de investigador privado para “descubrirle sus secretitos”.

Vienen a continuación varias opciones: o el sujeto investigado se indigna por ser víctima de la curiosidad; trata de comprender por qué lo hiciste; o ni te cuestiona porque él también lo ha hecho.

Aquí se desata la polémica: algunas estaremos de acuerdo en que tiene toda la razón en indignarse, otras no. El punto es que todos necesitamos y tenemos derecho a la privacidad. No sólo eso, el punto clave de todo el asunto es la tan famosa CONFIANZA.

Claro, es muy fácil llegar a soltar verdades, decir que hace falta seguridad en ti misma y que las relaciones se basan en la confianza, pero eso no resuelve el problema. Aunque llegue tu mejor amiga a decirte que debes reforzarlo, ¿dónde está la clave para recuperar la confianza (de ambas partes)?

Suena trillado, pero la mejor opción es fomentar una buena comunicación desde el principio en nuestras relaciones. Plantear claramente las cosas, hablar de los miedos abiertamente. Dejar en claro cómo funcionará la privacidad y la confianza en su pareja en particular.

Caemos siempre en el error de creer que las soluciones o los mejores planes para llevar a cabo dentro de nuestra pareja, los encontraremos afuera. Que una amiga o una revista tienen toda la verdad en sus manos.

Puede ser que encontremos buenas ideas, pero recordemos que cada cabeza es un mundo, y si esto es así, ¡imagínate cuántas combinaciones posibles hay si sumas a tu cabeza la de tu pareja! No sería posible tener una respuesta universal y con la verdad absoluta para generar confianza entre dos personas tan especiales como tú y él; porque esa combinación de personalidades e historias es única.

Busquen juntos la medida perfecta de comunicación y confianza. Dense el espacio adecuado para ustedes dos y generen las condiciones para poder hablar de cualquier cosa. Apóyense mutuamente para tener seguridad, por eso están juntos, no para convertir a uno en enemigo y al otro en víctima.

Si logran tener complicidad y apoyo mutuo en todo momento, no vendrá ninguna red social disfrazada de villana que saque a ese sospechoso detective que todas llevamos dentro y que busca ansiosamente algo oculto, un nuevo misterio por resolver.

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