Conmemoran 17 años de la masacre en Columbine

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El 20 de abril de 1999, dos adolescentes colocaron bombas en la secundaria de Columbine, en Colorado, donde asesinaron a tiros a 13 personas, hirieron a otras 24 y finalmente se suicidaron

 
CIUDAD DE MÉXICO, México.- El 20 de abril de 1999 ocurrió uno de los peores ataques contra una institución educativa en Estados Unidos.

 

Dos adolescentes con problemas psicológicos colocaron bombas en la secundaria de Columbine, Colorado, donde además asesinaron a tiros a 13 personas, hirieron a otras 24 y finalmente se suicidaron.

 

Eric Harris, de 17 años, y Dylan Klebold, de 18, también alumnos de la escuela, llegaron por separado en sus autos. Iban vestidos con chaquetas largas y oscuras, llevaban una carabina, una pistola automática y dos escopetas de cañón recortado, además de tres artefactos explosivos de fabricación casera.

 

Una de las bombas la dejaron en la cafetería y las otras dos en sus respectivos coches.

 

Luego, se sentaron a esperar las detonaciones, que de haber ocurrido hubieran matado a cientos de personas.

 

Pero como no explotaron, regresaron al edificio y comenzaron a disparar contra quien se cruzó en su camino, dejando un saldo de 12 alumnos y un profesor muertos.

 

Esto dio como resultado la tercera peor matanza escolar hasta ese momento en Estados Unidos, solo detrás de la ocurrida en 1927 en la escuela Bath de Michigan, que dejó 45 muertos y 58 heridos, y de la que se registró en 1966 en la Universidad de Texas, con un saldo de 14 muertos y 32 heridos.

 

Durante las investigaciones, la policía localizó el diario personal de Eric Harris, quien había estado en tratamiento siquiátrico por sus ataques de ira y cambios de humor repentinos. En el manuscrito, se comprobó que los jóvenes llevaban un año planificando el ataque.

 

Habían hecho planos del instituto y detallado su plan minuciosamente. Sabían donde debían colocar los explosivos y cuánto tiempo les llevaría hacerlo. Su intención era matar al mayor número de estudiantes en la explosión y después disparar contra los supervivientes.

 

Eric Harris también había redactado una lista de objetivos prioritarios, así como otra de gente a la que no tenía intención de matar.

 

Los asesinos eligieron como fecha original para realizar la masacre el 19 de abril, cuando se cumplía el sexto aniversario de matanza de Waco, Texas, que dejó 86 muertos. Sin embargo, decidieron posponerla un día , para aumentar el número de víctimas.

 

Cuando tuvieron bien afinado el ataque, grabaron un vídeo casero explicando los motivos que los llevaron a cometer el atentado.

 

Colocados junto a un arsenal que almacenaban en el sótano de la casa de Eric, Dylan explica que lo hace por el acoso que sufrió durante años y que nunca conoció el amor. Mientras que Eric recuerda cómo la profesión militar de su padre le llevó de una ciudad a otra, sin tener amigos hasta encontrar a Dylan.

 

El incidente provocó un gran despliegue de medios de comunicación, que cubrieron los momentos en que los equipos especiales de la policía rodearon la escuela y ayudaron a decenas de alumnos, empleados y maestros a escapar. Y más tarde, cuando encontraron los cuerpos de Eric Harris y Dylan Klebold.

 

Días después, se reabrió el debate sobre el acceso a las armas en Estados Unidos. Muchas personas pidieron un control más exhaustivo de su venta, pues se comprobó que los jóvenes habían logrado evadir con facilidad varias leyes para conseguir todo su arsenal.

 

Pero también hubo grupos conservadores que señalaron la influencia de los videojuegos violentos y de la televisión a las acciones de los agresores.

 

Además, se cuestionó la actuación de la policía, ya que esa mañana sólo se limitó a acordonar la zona y tardó demasiado en entrar en el edificio.

 

Pese a que esta masacre horrorizó al país e inspiró a productores y directores a realizar películas y documentales, criticando el fácil acceso a las armas y a los defensores de la venta de éstas, años después se han registrado otros incidentes de este tipo en distintas escuelas del país, con saldos más elevados.

 

El más sangriento ocurrió el 16 de abril de 2007, cuando el estudiante sudcoreano, Cho Seung Hui, asesinó a 32 personas en el campus del Tecnológico de Virginia, en Blacksburg, y también se suicidó.

 

Le sigue el ataque del 14 de diciembre de 2012, donde Adam Lanza, un joven de 20 años con síndrome de Asperger, mató a su madre en su casa de Newtown, Connecticut, y después se dirigió a la primaria Sandy Hook, donde trabajaba la mujer y asesinó a 20 niños y seis adultos, antes de suicidarse.

 

Y finalmente el que se registró el uno de octubre de 2015, en el centro de estudios superiores Umpqua Community College de Roseburg, Oregón, un hombre disparó contra alumnos y empleados y dejó un saldo de 10 muertos y 9 heridos.

 

A pesar de todos estos hechos violentos y de que existe una ley que prohíbe la venta de armas a menores de edad, personas con antecedentes penales e historiales de enfermedades mentales algunos vendedores, amparados por la constitución que establece el derecho a que los ciudadanos tengan armas de fuego, éstos buscan vacíos legales para comercializarlas por internet o ferias, con lo que logran evadir el control de las autoridades.

 

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Fuente:Noticieros Televisa

 

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