‘Coyotes’: de protectores a agresores de migrantes que intentan llegar a EEUU

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Inmigrantes oaxaqueños viven una pesadilla cuando intentan cruzar de Tijuana a Estados Unidos, pero su tragedia es de lo más común entre los migrantes

TIJUANA.– Filiberto Gutiérrez Juárez apenas puede dar un paso. Está adolorido, descamisado y los moretones saltan a la vista en el estómago, el pecho y la espalda.

Este migrante oaxaqueño de 48 años recibió tremenda paliza de parte de los coyotes que lo iban a cruzar de Tijuana a Estados Unidos. A Hugo Nicasio Juárez y Rubén Martínez, también de Oaxaca, México les tocó su parte de patadas, puñetazos y amenazas. “A mi, me trajeron arrastrando entre matorrales y rocas”, sostiene Gutiérrez Juárez.

A ninguno de los tres, los traficantes de humanos los cruzaron a Estados Unidos. Eso sí los extorsionaron y dejaron mal heridos.

De acuerdo a la abogada de la Casa del Migrante de Tijuana, Alejandra Melissa Viruete, es de lo más frecuente que los migrantes que tratan de cruzar hacia Estados Unidos resulten estafados y golpeados por los coyotes.

“En promedio, les sacan bajo amenazas y golpes entre 7,000 y 10,000 dólares por familia. En el último año, en un mes tuvimos 18 víctimas pero algunos casos muy fuertes han terminado en asesinatos. Al menos dos muertes recientes”, precisa.

Hace ver que las extorsiones han crecido ya que es muy difícil cruzar, debido al aumento de la seguridad fronteriza.

De protectores a agresores

Los coyotes citaron a los tres migrantes oaxaqueños en un paraje entre la carretera Tijuana-Rosarito. “Como a las diez de la noche emprendimos la caminata. Todo iba bien. Eran tres coyotes muy amables. Hasta nos llevaron tacos de carne asada para cenar.

A media noche nos detuvimos a dormir en el monte. Al amanecer, tan pronto despertamos, a punta de pistolas nos pidieron entregarles todas nuestras pertenencias y desvestirnos. Tuvimos que quitarnos hasta los zapatos”, relata Nicasio Juárez.

Ahí comenzó el calvario. “Empezaron a llamar por teléfono una y otra vez a nuestras familias en Estados Unidos, a exigirles dinero a cambio de nuestra vida. ¡Los vamos a matar si no nos dan lo que pedimos! nos amenazaban a gritos, enfurecidos”, recuerda horrorizado Gutiérrez Juárez.

La demanda inicial era por 10,000 dólares. Los secuestradores lograron sacarle 3,600 dólares a la familia de Filiberto Juárez; a la Martínez 2,000 dólares. Nicasio Juárez se salvó porque logró escapar.

“Nos sentíamos perdidos. Así que dije, si me van a matar que lo hagan de una vez, y me eché a correr descalzo por una pendiente. Como andaban bien drogados, no pudieron darme alcance”, cuenta.

Al bajar del cerro llegó a un rancho a pedir ayuda a la policía.

“Horas más tarde, cuando los coyotes escucharon el ruido de las hélices del helicóptero que mandó la Policía a inspeccionar el área, corrieron a esconderse. Nosotros aprovechamos para huir”, coinciden Gutiérrez y Martínez.

Los tres inmigrantes oaxaqueños dicen que tras el incidente tienen mucho miedo porque los atacantes se quedaron con todas sus identificaciones, celulares e información personal. “Más porque nos escapamos. Tenemos temor de que nos vayan a buscar y que le hagan algo a nuestras familias. Estamos traumados”, indican.

De acuerdo a estos inmigrantes, los secuestradores les dijeron que era parte del grupo delictivo La Familia michoacana.

¿Una casualidad?
Ninguno de los tres se conocían antes. Sus destinos se unieron cuando en Tijuana decidieron ponerse en manos del mismo coyote. “Un hombre que conocí casualmente afuera del Banco Elektra en Mexicali se acercó a mi y otros compañeros y nos platicó de un coyote que nos podía cruzar.

Después le hablé desde Tijuana y él nos puso en contacto con el coyote que nos iba a cobrar 5,000 dólares por cruzarnos que según por un túnel”, narra Nicasio Juárez.

Los inmigrantes recibieron albergue y atención médica en la Casa del Inmigrante. Tras el incidente revelaron que quieren solicitar asilo político en Estados Unidos.

En mayo pasado, la policía había rescatado a otros tres inmigrantes muy cerca del sitio donde estuvieron cautivos los rescatados.

La abogada de la Casa del Migrante comenta es muy difícil que la Policía en México haga algo porque muchos de los migrantes quedan muy asustados y deciden regresar a sus estados sin poner denuncia. “Otras veces desconfían de los cuerpos policiacos porque los hacen esperar hasta 48 horas en las oficinas de la Policía para entablar una acusación. Es una espera muy prolongada paa migrantes que acaban de salir de una experiencia traumática”, considera.

¿Cuál sería la recomendación para los inmigrantes?
“No hay manera de prevenir los golpes y extorsiones. Desde el momento que un migrante se pone en manos de un traficante, su vida se pone en peligro. Lo que sí pueden hacer las familias extorsionadas en Estados Unidos es reportar de inmediato al FBI. Este problema necesita un esfuerzo binacional. Es la única manera de poner alto a estos abusos contra los migrantes”, destaca la abogada mexicana.

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Fuente:La Opinion

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