Estados Unidos no está dividido 50/50, sino 40/40/20

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Hay otros asuntos que separan a muchos de nosotros de la corriente general de los dos partidos principales

Mi amigo Shepard Nevel es un abogado graduado de una de las universidades más exclusivas del país, reside en Colorado, aunque creció en Miami.

Por mi parte, soy el único comisionado independiente, en un consejo de 13 miembros, de los cuales seis son demócratas y seis republicanos.

Shepard y yo coincidimos en que el gobernador republicano de Ohio, John Kasich, es el que mejor nos representa entre los candidatos que se presentaron entre los dos partidos. Lo que nos ha decepcionado a ambos no es solo un asunto de estilo sino el intercambio de ataques dominados por el mal gusto y las excentricidades.

Nos atrae el contenido, la substancia de la plataforma de Kasich, lo que le permite captar lo mejor de ambos lados del espectro político.

Desafortunadamente, Shepard y yo caemos en ese 20 % del electorado. El restante 80 % está divido equitativamente entre aquellos que están profundamente decepcionados con la dirección que ha tomado el país bajo el mando de Obama, y aquellos que quisieran prolongar la presidencia actual con una Hillary más inclinada hacia la izquierda que el centrista de su marido Bill.

Shepard y yo coincidimos en muchas ideas progresistas como es algún tipo de seguro médico universal y una reforma a las leyes de rentas internas que impidan que los más pudientes evadan sus contribuciones, que en muchos casos equiparan las de la clase media. Estos dos aspectos nos colocarían en el bando demócrata si la nación no estuviera enfrentando otros retos.

Por otro lado, concordamos con los republicanos en que los gobiernos grandes son un impedimento para el fortalecimiento de la economía. Un gobierno grande federal, estatal o local administraría el 36 % del producto interno bruto, cuya gran parte se emplea en programas deficientes y regulaciones innecesarias.

La idea de que nosotros como pueblo debamos rescatar las grandes instituciones bancarias es quizá la peor de las versiones Keynesianas, que pululan en las mentes de algunos progresistas trasnochados. Yo la llamo la noción del “gobierno dueño y salvador de la economía”.

Hay otros asuntos que separan a muchos de nosotros de la corriente general de los dos partidos principales. Algunos de los que estamos en el medio, no aceptamos una sociedad en la que se aborten bebes viables.

En el ámbito de defensa nacional, creemos en la exportación de nuestra noción en materia de derechos humanos (según la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas), al mismo tiempo no creemos que la democracia deba ser impuesta a cada nación hasta que sus pueblos no escojan libremente ese camino.

Ya es demasiado tarde en este ciclo electoral para pretender que nuestro 20 % gane el ticket presidencial. Muy probablemente, los que estamos en el centro tengamos que escoger dentro de las opciones disponibles, y espero que uno o ambos partidos sean más flexibles ideológicamente y adopten medidas que los hagan ser más adaptables al centro.

Recemos por esta nación, cuya sociedad esta radicalmente polarizada en este ciclo electoral; entonces rezaremos por un consenso común por el bien de todos.

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Fuente:Diario las Americas

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