Fidelidad y exclusividad sexual, ¿no son lo mismo?

0
422

ENCONTRAMOS UN ARTÍCULO SOBRE LA FIDELIDAD QUE TE PUEDE INTERESAR MUCHÍSIMO, AQUÍ TE LO COMPARTIMOS:

Uno de los temas más controvertidos en el territorio amoroso es el tema de la infidelidad. Cargada de un sabor a traición, humillación y abandono, las personas viven temiendo que nuestro amor, muestro amado, nuestro amante, se líe sexualmente con alguien.

La fidelidad, en términos generales se trata del cumplimiento de un acuerdo, la lealtad a una promesa realizada. De la fidelidad se derivan una serie de responsabilidades que no debería ser incumplidas por ninguna de las partes.

Las relaciones amorosas requieren siempre de algún tipo de contrato al cual los amantes, si quieren cuidar y expresar la mutualidad, la fortaleza y la unicidad de su relación, han de ser fieles. En este contrato la pareja define asuntos en relación al dinero, a la familia, a los amigos, al trabajo, a la comunicación y al uso del tiempo.

¿Qué es en realidad la fidelidad?

Lo erótico y lo sensual por supuesto quedan inscritos en dicho contrato. Entendida así, la fidelidad en una relación de pareja se desarrolla a partir del mundo singular que crean los amantes. La persona fiel es entonces aquella que cumple con sus promesas y mantiene su lealtad aun con el paso del tiempo y las distintas circunstancias.

Todo cambia…

No hay duda, que en un mundo tan velozmente cambiante, los acuerdos han de revisarse, actualizarse, consensuarse, de manera que se actualicen y respondan a quienes las personas son hoy y no a otros tiempos y otras circunstancias.

¿Fidelidad es lo mismo que exclusividad sexual?

Pero faltan precisiones… damos por hecho que la fidelidad es lo mismo que la exclusividad erótica. La exclusividad erótica solo es valiosa si se elige voluntariamente.

Vamos aclarando haciendo distinciones: La fidelidad y la exclusividad son un acuerdo pero no son lo mismo. Podemos concebir una relación fiel en la que se den relaciones extraconyugales y una relación infiel en la que éstas no existan.

La fidelidad es una virtud, es buena y se requiere en toda relación. La exclusividad es una decisión opcional: no es ni buena ni mala en sí misma. La infidelidad es el origen de graves conflictos en cualquier tipo de relación humana: ser infiel es, por lo general, malo.

Ser –o no– exclusivo depende de los acuerdos a los que llegue la pareja. Sin duda hay personas que desean una fidelidad entendida como exclusividad erótica: no sufren por ello más que lo lógico ante toda renuncia; pero ser fiel por no atreverse a ser infiel, es triste y frustrante.

La infidelidad es la mentira, es romper el compromiso

El dilema no es fácil de resolver y la aceptación sin represión de esta realidad implicaría la existencia de otras personas con las que se establecen vínculos de diversos tipos.

Pero partiendo que la diferencia entre fidelidad y exclusividad sexual cabría preguntarnos ¿a qué somos fieles cuando somos fieles?

1) Al pasado, es decir, a la historia que hemos construido juntos a través de una sucesión de hechos y experiencias compartidas. A ese vínculo que queremos conservar, disfrutar, aumentar… Ningún valor puede construirse sin memoria -las relaciones amorosas la tienen-, ella es la que nos hace conectar el pasado con el presente y mantener un vínculo de compromiso.

2) Al presente, a los deseos, intereses y valores que nos constituyen; a todo lo bueno, bello y verdadero de nuestra relación. A lo que hace que esté viva y continúe: la ternura, el deseo, el apego, lo cotidiano, un cierto enamoramiento, el compromiso…

Y, por último, somos fieles al devenir de la relación en el futuro, aun cuando ésta cambiara o terminara, reconociendo que siempre estaremos en la vida del otro y que el otro siempre será parte de nuestra vida, amando siempre el amor que nos tuvimos.

¿Qué opinas del tema?

Autora: Tere Díaz
Fuente: psicoterapialamontana.com

Comentarios

comments

Compartir