LA HIPNOSIS, ¿ÚTIL EN EL TRATAMIENTO DE LA MIGRAÑA?

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Breve historia de la hipnosis

En el siglo XVIII, el Dr. Anton Mesmer utilizaba “pases magnéticos” para curar la histeria y los trances en sus pacientes, inmersos en tinas llenas de vidrio y limaduras de hierro… Algunos años más tarde, a principios del siglo 19, el abad Faria fue el primero en utilizar la sugestión (“¡Duerma!”) para adormecer a sus pacientes.

Estas técnicas, base de la hipnosis moderna, al parecer, no se reconocían en su época. Faria murió en la cárcel, e inspiró un personaje a Alejandro Dumas: el abad que enseña su filosofía y revela la existencia de un tesoro escondido a Edmond Dantes encarcelado, en el Conde de Monte Cristo, era él.

El término “hipnosis” proviene del griego hupnos -que significa sueño- y lo utiliza por primera vez en 1840 el médico escocés James Braid: es el primero en usar la técnica de fijación visual en objetos como método de inducción hipnótica.

Charcot y Freud tomaron el relevo pero chocaron contra un escepticismo que no se quebrará hasta el trabajo del psiquiatra Milton Erickson (1901 – 1980), quien establece las bases de la hipnosis terapéutica.

Las técnicas actuales de la hipnosis terapéutica

La hipnosis puede ser realizada por un médico o un psicólogo. El terapeuta induce el llamado Estado Mínimo de Conciencia (EMC), entre la vigilia y el sueño, y le pide al paciente que se centre en un punto: una imagen mental, un sentimiento, una historia o un cuento (para niños), etcétera.

El paciente termina en una especie de estado de trance, a las puertas de la inconsciencia, que le permite recuperar fácilmente sus recuerdos y analizar sus sentimientos en un ambiente que percibe como desconectado del tiempo y las sensaciones corporales.

El paciente mantiene su conciencia, no duerme. No se le puede obligar a hacer algo contra su voluntad. Por el contrario, la hipnosis le permite, guiado por su terapeuta, acceder a determinados recursos que posee enterrados para gestionar un problema particular, como el dolor de la migraña.

Los niños con migraña son especialmente receptivos

¿Alguna vez has visto a tu hijo buscar en el vacío, en un mundo de fantasía, después de ver dibujos animados o durante un juego? Los niños constantemente crean sus propias historias, se identifican con los héroes fácilmente y esto los hace particularmente susceptibles a la hipnosis.

Un ensayo clínico cuyo resultado fue publicado en 1999 en una revista alemana (1) comparó en niños y adolescentes el efecto de cinco sesiones de hipnosis con los efectos de la terapia conductual: “A pesar del número reducido de pacientes estudiados, la hipnosis y la autohipnosis parecen más eficaces no sólo en términos de frecuencia e intensidad de los dolores de cabeza, sino también en cuanto a la capacidad de los niños para mantener los dolores de cabeza y su bienestar bajo control”.

Sin embargo, las crisis migrañosas en niños suelen ser más cortas que en los adultos, y a menudo se resuelven de forma espontánea, por lo que es difícil interpretar la eficacia de un tratamiento particular, con o sin medicación.

Hipnosis: eficacia cierta en dolores de cabeza por tensión

Las cefaleas por tensión se asocian a la tensión muscular, en parte de origen psicológico, fuente de dolores de cabeza crónicos y muchas veces refractarios a los tratamientos farmacológicos convencionales.

Las técnicas de hipnosis alientan al paciente a buscar en su inconsciente representaciones mentales que lo relajen. El paciente aprende a utilizar estas técnicas con el fin de no bloquearse en caso de estrés: es la autohipnosis.

En Holanda, (2) 169 pacientes que sufrían de cefaleas tensionales participaron en un ensayo clínico para evaluar la eficacia de la hipnosis y la autohipnosis en el dolor. Los resultados mostraron un alivio entre todos los que respondieron al tratamiento, esto es, que alcanzaron el EMC.

Además, los pacientes más susceptibles a la hipnosis son también quienes sienten más alivio de sus dolores de cabeza, incluso cuando ha pasado tiempo desde sus últimas sesiones.

Fuente: Yahoo.com

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