Madre indocumentada obtiene beneficio migratorio gracias a su hijo militar

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Recuendan a familiares inmediatos de militares activos, retirados, en la Guardia Nacional o en la reserva que pueden obtener alivio migratorio a través de un programa especial

ando Fabiola Jiménez, una inmigrante indocumentada mexicana salió del estado de Utah con rumbo a San Diego para ver si le hacia el milagro de asistir a la graduación de su hijo Alan como miembro de la Marina de Estados Unidos, jamás le cruzó por la mente que pudiera estar muy cerca de conseguir su sueño de obtener su residencia.

“Salí con mis tres hijos. El plan era quedarme en Los Ángeles, y dejar que ellos fueran solos porque no quería exponerme a que me detuvieran en algún punto de revisión, al regreso. Tampoco sabía si en las propias instalaciones de la Marina, corría algún riesgo”, cuenta Fabiola de 45 años.

En su cabeza, se mezclaban sentimientos de felicidad por la graduación de su hijo pero también un gran temor ante el peligro de ser detenida, sus propios hijos estaban muy preocupados. Era la primera vez en más de 23 años, después de que llegó de Veracruz, México, que salía de Utah.

madre e hijo 2Fabiola Mendoza, una inmigrante mexicana indocumentada limpia las lágrimas de su hijo Alan Mendoza recién graduado de la Marina. El muchacho nació en Estados Unidos y ayudara a su madre a salir de las sombras (foto cortesía Aída Escobar y Alex Gálvez).

Miedo a los retenes en San Diego
“Mis cuatro hijos Alan Mendoza de 22 años, Rodolfo de 17 años, y los cuates Fernando y Fabián de 15 años nacieron en Estados Unidos”, platica esta madre soltera, separada del padre de sus hijos.

“Yo no sabía qué hacer. No podía dormir, lloraba porque quería estar con mi hijo. Soy muy aventada pero al final decidí quedarme en Los Ángeles, y dejar que mis tres hijos se fueran solos a la graduación. Era mucho lo que ponía en riesgo si me detenía Migración y me deportaban: mi familia, mi trabajo de 20 años en la limpieza de oficinas, ahora soy la manager de la compañía, y mi casita que estoy pagando”, sostiene.

Al estar en Los Ángeles, se le ocurrió llamar al Show del Piolín que conduce Eddie Sotelo y les contó su historia.

Ellos la pusieron en contacto con el abogado en migración Alex Gálvez. El experto se ofreció llevarla él mismo a la graduación.

Ceremonia de graduaciónFabiola Mendoza ni si hijo recién graduado como Marino, Alan Mendoza imaginaron que la madre pudiera ajustar su estatus migratorio al pertenecer el muchacho a las fuerzas armadas. Aquí lo vemos con el resto de la familia y el abogado en migración, Alex Gálvez quien los ayudará con el proceso de ajustar el estatus de la madre. (foto cortesía Aída Escobar y Alex Gálvez).

“Me identifiqué allá con una tarjeta de Utah que nos dan a las personas que no tenemos papeles, y no tuve ningún problema”, cuenta Jiménez.

Esta madre dice que cuando su hijo Alan marchaba y la vio de reojo, se le salieron las lágrimas. “Yo estaba bien emocionada, nerviosa, sentía el corazón calientito hasta pensaba que me iba a pasar algo. Mis hijos corrieron a abrazarme”, comenta.

Alan Mendoza dice que al ver a su madre se puso muy contento pero también sorprendido.

“Lo único que pasaba por mi mente era cómo íbamos a regresárla a Utah sin que hubiera problemas”, cuenta.

Alivio administrativo para familias militares
El abogado Gálvez reunió y tranquilizó a todos los hijos, al decirles que si detenían a la madre, él la sacaría sin problemas y lo que es más, debido a que el propio Alan era parte de la Marina, les explicó que su madre calificaba para obtener la residencia sin tener que salir del país, ni necesidad de un perdón.

“Todavía no lo puedo creer”, dice completamente emocionada Fabiola. “Me he portado muy bien en estos más de 23 años que llevo en el país. No soy criminal. Tengo un récord limpio. En 13 años de manejo sólo he tenido una multa”, cuenta.

Gálvez dijo que en seis o siete meses, Fabiola Jiménez puede obtener su residencia bajo el alivio Libertad Condicional en el Lugar o en inglés: Parole in place (PIP), que se ofrece para familiares como padres indocumentados que tienen hijos ciudadanos activos en las fuerzas armadas, o que ya se retiraron de manera honorable, que son reservistas o que están en la Guardia Nacional. También para los cónyuges, padres e hijos de veteranos.

“Con la ventaja de que no tienen que salir del país y enfrentar el castigo de diez años ni pedir un perdón, explica.

Madre e hijo se abrazan fuertemente ante la emoción de la graduación del muchacho de 22 años Alan Mendoza de además de traer orgullo a su familia al graduarse de marino, ayudará a su madre a regularizar su estatus migratorio. (foto cortesía Aida Escobar y Alex Gálvez).

El experto precisa que las personas que califican no pueden tener deportaciones en el pasado, pero si están en proceso de deportación, se puede cerrar y obtener la residencia.

Añade que el PIP ampara a quienes no entraron de manera legal y no han tenido el amparo de la 245(i) -que es una beneficio migratorio archivada antes de abril 30 de 2001.

“Para calificar al menos deben haber culminado los primeros tres meses de entrenamiento en las Fuerzas Armadas”, señala el abogado Gálvez. Y agrega que no deben tener delitos graves.

Se une a la Marina en busca de una mejor vida
El joven marino Alan Mendoza dice que cuando decidió unirse a las fuerzas armadas, nunca pensó que su madre podría obtener la residencia, aunque la noticia lo ha llenado de dicha.

“Todo lo que yo sabía era que quería estudiar para no trabajar en la limpieza de oficinas como mis padres”, platica.

Así que se inscribió en la Marina y recién terminó el entrenamiento de tres meses.

“Me encantó y tengo el compromiso para trabajar con ellos por cuatro años pero estoy considerando hacer una carrera en la Marina”, expresa.

Abogado y madreEl abogado Alex Gálvez llevó a Fabiola Mendoza a la graduación de su hijo como miembro de la Marina de Estados Unidos para ayudarla en caso de que se presentara cualquier incidente relacionado con su estatus migratorio indocumentado.

El beneficio
El PIP comenzó en 2010 cuando la ex secretaria del Departamento de Seguridad de la Nación Janet Napolitano la puso en marcha como una política informal para garantizar lo que llamó libertad condicional en el lugar, a padres, esposos e hijos menores de edad indocumentados de miembros activos de las fuerzas armadas.

La nueva política quedó contenida en un memorando del Servicio de Migración y Ciudadania (USCIS) que está dirigido a reducir la incertidumbre del personal militar en servicio o retirado a causa del estatus migratorio de sus familiares.

“Es algo muy justo porque no es posible que estos muchachos como Alan Mendoza estén dispuestos a dar la vida por el país mientras sus familiares viven en la incertidumbre migratoria”, enfatiza el abogado Gálvez.

Es bueno aclarar que su aprobación se determina caso por caso, pueden ser aprobados tan pronto como en cuatro meses y hasta un año.

“Todo depende de la oficina de migración local de cada solicitante”, dice el abogado Gálvez.

Claire Nicholson, portavoz del Servicio de Migración y Ciudadanía (USCIS) dijo que no tenían a la mano los números de cuántas personas han arreglado su estatus migratorio a través de PIP pero la información podía ser obtenida a través de una petición al Acta de Libertad de Información (FOIA).

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Fuente:La Opinion

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