Programa CAM: Llega la primera joven refugiada centroamericana a Los Ángeles

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Posted on February 5th, 2016

El programa CAM prove una via legal para que jóvenes centroamericanos lleguen a Estados Unidos

Será o no mi papá”, pensó Jennifer Rodríguez de 18 años cuando vio en el Aeropuerto de Los Ángeles a un hombre con un ramo de rosas y globos. “Se parecía al de la foto que tenía de mi papá. ¡Sí es! dije y corrí, lo abracé y lloré”, cuenta esta joven hondureña, quien a finales de enero se reencontró con su padre, René Rodríguez, a quien no veía desde hace siete años.

Rodríguez es la primera joven que llega como refugiada de Centroamérica a Los Ángeles bajo elPrograma de Refugio y Permiso para Menores de Centroamérica (CAM) lanzado el 1 de diciembre de 2014.

El programa permite a los padres de El Salvador, Honduras y Guatemala pedir a sus hijos menores de 21 años, solteros, que se encuentran bajo amenaza de violencia.

Era la segunda vez que padre e hija se encontraban.

“Yo la conocí a los 11 años y nos volvimos a ver siete años después en el Aeropuerto de Los Ángeles”, dice René Rodríguez,el padre de Jennifer, quien llegó al país en 1996 y se encuentra amparado bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS).

En diciembre de 2014 se enteró de CAM por las noticias. No fue hasta meses después, en abril de 2015, cuando lo platicó con algunos amigos que le recomendaron ponerse en contacto con el Instituto Internacional de Migración (IILA), una organización no lucrativa que ofrece servicios a los refugiados.

“Yo estuve deseando por años traer a mi hija. Aunque ella estaba allá con su madre, la vida en Honduras se ha convertido en una pesadilla. Todos los días hay asaltos, secuestros, asesinatos y conforme crecía veía que los riesgos aumentaban para ella”, dice el padre.

Petición de Refugio

Con la ayuda del Instituto Internacional de Migración, Rodríguez presentó la petición de refugio para su hija y se la aceptaron el 8 de abril de 2015. El 5 de junio, la muchacha tuvo su primera entrevista en Honduras; el 6 de agosto le hicieron la prueba de ADN para probar que era hija de Rodríguez; el 3 de noviembre tuvo otra entrevista, ésta vez con los agentes de Migración y el 23 de noviembre la mandaron llamar para decirle que había sido aceptada como refugiada.

“Cambié de color, me puse pálida, no podía hablar. Estaba muy alegre, emocionada, nerviosa”, recuerda la joven.

A mediados de enero la llamaron por teléfono para decirle que saldría de Honduras el 20 de enero. “¿Es en serio”, les dijo entusiasmada sin poder creer que por fin vendría a Estados Unidos a reunirse con su padre.

Rodríguez confiesa que al principio no quería ilusionar mucho a su hija. “Con los agentes de Migración nunca se sabe y no fue sino hasta que le entregaron la carta que le concedía el refugio que lo creyó”,  expuso.

Jennifer cuenta que el testimonio más fuerte a su favor para que le concedieran el refugio fue el asesinato de cinco miembros de su familia.

“Lo que más aprecio al estar aquí es la seguridad que se respira, que puedo salir con tranquilidad a la calle sin miedo que alguien me vaya a poner un arma en la cabeza a cambio de mi celular”, cuenta.

La joven refugiada hondureña ya comenzó a estudiar la secundaria y dice que quiere estudiar idiomas y derecho.

Cientos de peticiones en Los Ángeles

Las peticiones para el CAM no se pueden gestionar a través de abogados, sino solo por medio de ciertas organizaciones no lucrativas. En Los Ángeles, el Instituto Internacional de Inmigrantes es una de ellos.

Lilian Alba, directora de división de IILA, dice que tienen más de 700 peticiones de refugio en proceso, desde bebés hasta jóvenes de 21 años.

“Estamos en espera para que en el siguiente mes lleguen a Los Ángeles 13 niños refugiados y el 70 por ciento están por ir a la entrevista”, indica.

Hace ver que durante cinco años organizaciones como el IILA presionaron para que se estableciera el CAM y así los menores pudieran encontrar refugio en Estados Unidos ante la violencia, y al mismo tiempo reunirse con sus padres sin tener que ponerse en manos de un ‘coyote’.

“Los niños y jóvenes enfrentan la presión de ser reclutados por las maras y las muchachas son presionadas para hacer novias de los pandilleros”, explica.

Añade que un último reporte que tienen revela que de cada 100,000 personas en El Salvador, 58 son asesinadas.

“La violencia que se vive en Centroamérica es similar a la de regiones en conflicto con Siria, Afganistán e Irak”, expone.

El próximo paso es poner en marcha la anunciada ampliación del CAM para quienes sientan sus vidas amenazadas puedan solicitar directamente en Honduras, El Salvador y Guatemala.

El plan es que abarque a personas de todas las edades. Y se establecerán oficinas y albergues en estos países, sólo que aún no sabemos cuándo, explica Alba.

EN CIFRAS

  • 6,663 solicitudes de CAM
  • 87% de El Salvador
  • 11 % Honduras
  • 2% Guatemala

Fuente:La Opinion

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