Trump: “Vamos a construir el muro y, por cierto, ¿quién va a pagarlo?” Seguidores: “¡México!”

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Un exultante Donald Trump se presentó este fin de semana ante sus votantes tras haber conseguido una cómoda victoria en las primarias de South Carolina y reconocer que “no es nada fácil ser candidato a Presidente”.

Acompañado de su esposa Melania y de su hija Ivanka, en la última etapa de su embarazo, el magnate inmobiliario insistió en la construcción de un muro en la frontera sur de Estados Unidos, al asegurar que México los “está matando en la frontera y con el comercio”.

Coreado por sus seguidores, Trump volvió a gritar una de las frases que ha convertido en lema de su campaña: “Vamos a construir el muro y, por cierto, ¿quién va a pagarlo?”, preguntó Trump.

Sus votantes contestaron al unísono: “¡Méxicooo!”.

“México va a pagar por el muro, se los aseguro. Pagará cada dólar de los 10 mil a 12 mil millones de dólares que costará por el daño que nos hacen”, dijo Trump, quien desde el comienzo de su campaña ha tenido un discurso contra la migración, uno de los caballos de batalla que le ha granjeado más apoyos en el Estados Unidos rural.

Al inicio de su carrera presidencial, Donald Trump dijo que “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas […]. Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”.

Desde los ataques de París el pasado 11 de noviembre, el magnate también centró su atención hacia la población musulmana en Estados Unidos pidiendo se vigilen las mezquitas y se registre a los musulmanes en una base de datos.

Para un gran número de estadounidenses, la retórica de Trump sobre migración, los grupos minoritarios y el crimen puede hacerlo parecer como un retrógrada bien afinado. Sin embargo, un número cada vez mayor de nacionalistas blancos ven en él una palanca para difundir más sus ideas.

Desde el pasado 14 de diciembre se dio a conocer que el Ku Klux Klan, grupo de extremistas blancos ligado al linchamientos de mexicanos y afroamericanos durante décadas, usa a Donald Trump para difundir sus ideas. Stormfront, la más importante página web de la supremacía blanca estadounidense, anunció que está mejorando sus servidores para hacer frente a un aumento de tráfico, gracias al precandidato republicano.

David Duke, ex Legislador por Louisiana (un famoso miembro del KKK), dijo que gracias al precandidato presidencial ahora es posible hablar “claro y alto” sobre nacionalismo blanco, como no se había podido desde la década de 1990. El Daily Stormer, otro medio neonazi de amplia difusión, aplaudió a Trump por dar “esperanza” a la supremacía blanca.

En su discurso de ayer, el empresario también mencionó otro de sus temas favoritos, la libertad de poseer armas, en contraposición de la política de control sobre la venta de armas que se ha esforzado por avanzar el Presidente demócrata Barack Obama.

“Vamos a proteger nuestra segunda enmienda”, afirmó sobre el precepto legal que defiende la libertad a poseer armas en Estados Unidos.

Criticado por referirse siempre a los mismos temas en sus discursos, el multimillonario esta vez mencionó la educación y dijo que la va a fomentar “a nivel local”.

“En este país dedicamos más dinero a la educación por persona que en cualquier otro lugar del mundo”, aseguró, y “amamos a nuestro Ejército, y también a nuestra Policía”, afirmó a renglón seguido.

El magnate, vitoreado en todo momento por sus seguidores tras esta segunda victoria en unas primarias, tras la lograda el día 10 en Nuevo Hampshire, y el segundo puesto obtenido en Iowa, prometió ganar la Presidencia de los Estados Unidos.

Y sí. Donald Trump podría ser el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos.

El  magnate se anotó su segunda victoria seguida con las primarias de South Carolina, despejando cualquier duda sobre que pueda convertir a sus entregados seguidores en votantes.

Trump, ahora claro líder en la carrera por conseguir delegados republicanos, afianzó su posición como favorito del partido. Ningún republicano en los tiempos modernos ha ganado en New Hampshire y South Carolina sin conseguir la candidatura.

Tras demostrar su fuerza en South Carolina, Trump se mostró bien encarrilado a la victoria mientras las primarias ponen rumbo a varios estados en el sur. “Es duro, es agresivo, es cruel. Es despiadado. Es hermoso, cuando uno gana es hermoso”, dijo Trump sobre la campaña electoral.

Trump se impuso a sus rivales al hacerse aproximadamente con un tercio de los votos en el estado. El senador Marco Rubio se hizo con el segundo puesto por delante de Ted Cruz —que al igual que Rubio es un senador en su primera legislatura— según los datos completos pero no oficiales. John Kasich restó importancia a su mal resultado en South Carolina, un estado conservador donde el gobernador de Ohio no esperaba gran cosa.

Cuando Trump entró en campaña hace ocho meses, la mayoría de los líderes republicanos restaron importancia al magnate de los bienes raíces, insistiendo en que los fervientes asistentes que llenaban sus mítines eran fans, no votantes. Pero ya no.

La pregunta clave a la que se enfrentan ahora los republicanos es si los que intentan evitar una nominación deTrump se han quedado sin tiempo. Tanto Cruz como Rubio insinuaron sus estrategias para hacerle frente cuando se dirigieron a sus seguidores tras el cierre de urnas.

“Somos la única campaña que ha ganado y puede ganar a Donald Trump”, dijo Cruz, vencedor en las asambleas partidarias de Iowa. “Si es usted un conservador, éste es su lugar porque sólo un conservador fuerte está en posición de ganar esta carrera”.

Rubio, una cara nueva e hijo de inmigrantes cubanos, ha insistido en que es el único republicano que puede ganar a Clinton o a otro demócrata con una masa de votantes cada vez más joven y diversa. Tras librarse de Bush, dijo a sus seguidores en Columbia que “esto se ha convertido en una carrera a tres”.

“Este país ya está listo para una nueva generación de conservadores que nos guíe en el siglo XXI”, dijo Rubio, flanqueado por la Gobernadora de South Carolina, la indioestadounidense Nikki Haley, y el senador afroestadounidense Tim Scott.

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